
La idea llega al desarrollo sin distorsionarse
Hablas directamente con las personas que dan forma al producto. Quien discute la idea suele ser también quien diseña la interfaz, escribe el sistema o decide cómo debe funcionar.
No hay una capa de gestión que traduzca tus palabras en un briefing y el briefing de vuelta en tareas. Las preguntas siguen unidas a su contexto original y las decisiones se toman antes de que ese contexto desaparezca.
El resultado no es solo una comunicación más rápida. Es un producto que se mantiene más cerca de la intención original, sin suavizarse, simplificarse ni malinterpretarse por el camino.









